viernes, 20 de mayo de 2016

Salida 4: Actividad I.E. Francisco Miranda

 Esta fue una salida completamente inesperada, con la que no estábamos contando. Sin embargo, una mañana que logró marcar en cualquier manera la vida de todas. Para el mes de Mayo, solo habíamos programado una salida que sería el 27 de este mes. No sabíamos que hacer, y de casualidad nos escribió nuestra supervisora un correo contándonos que la Confraternidad iba a hacer un evento y que les gustaría que nuestro grupo lo apoyara. Se trataba de un evento relativamente grande (120 familias de las que solo asistieron 80) en una I.E. cerca del Jardín Botánico de Medellín.
Allí se dividiría a 80 familias en niños de 0 a 5 años, de 6 a 9, de 9 a 13 y de 13 a 17 y otro grupo se encargaría de los padres. Personalmente, viví una actividad diferente, ya que sentía que mi presencia era realmente necesaria para la organización y para hacer mil cosas que habían que hacer (éramos pocos voluntarios para tantas familias que participaron). No solo a mí, sino a todas, nos toco salir de nuestra zona de comfort, de dar incluso más de lo que pensamos que teníamos que dar, y en varias situaciones "tomar el control de las riendas". Lo que más me marcó y me llenó de satisfacción fue que le pude transmitir exactamente lo mismo sobre lo que estaba hablando y todo el conocimiento que estaba compartiendo con niños normales, a un niño sordo que estaba en mi grupo. Al final se notaba la confianza que le transmití y la gratitud de él por el hecho de que me adapté a sus condiciones y logré incluirlo en el grupo de manera que se sintiera con las mismas oportunidades de cualquier otro. El tema principal de la actividad fueron los DDHH donde según la edad de cada grupo se daba una parte de teoría y otra de aplicación de los derechos y deberes fundamentales. Por último, se les dio un refrigerio a cada uno, hicimos una manualidad para las madres por estar en Mayo (mes de las madres), y la Confraternidad le regaló a cada niño un libro pertinente para su etapa de la vida.
La gratitud con que salimos cada una de nosotras al final del evento, era muy grande, pues uno no se imagina el impacto tan grande que se puede llegar a tener en tan poco tiempo en este tipo de población. Aunque ningún momento nos resultó fácil ya que, según mi percepción, todos los niños tienen un vacío interno creado por sus familias, que intentan llenar con "basura" del entorno en el que viven, intentamos de todas las maneras llegarle a cada uno de ellos y abrir caminos que permitieran crear una relación de confianza en tan poco tiempo, lo que logramos finalmente gracias a la disposición de cada uno de los voluntarios. Al terminar la actividad todas terminamos completamente agradecidas y mucho más motivadas al ver que tenemos la oportunidad de jugar un papel tan grande en el impacto positivo que podemos crear en tantas personas.